Cinco años acostumbran a ser suficientes para comprobar si una propuesta de política económica es acertada. El lustro se ha cumplido si se parte de las primeras quiebras financieras en Estados Unidos en mayo del 2007, aunque nadie previó que aquellas brisas acabaran en huracanes.
La respuesta global a la crisis se cuarteó a partir de aquel instante para abrir otro dilema: el papel del Estado en la solución de la crisis financiera y con qué condiciones. Tal dilema abrió otro en Europa, imprevisto en sus comienzos: el diseño de la moneda común, el euro, que se había consolidado en tiempos de bonanza –los únicos conocidos desde la circulación de la moneda a partir del 2001– ponía en evidencia sus debilidades en cuanto los países con divisa común no estaban dispuestos a compartir también las políticas de ajuste. Así empezó, a partir del 2009, la “renacionalización” de Europa.
El siguiente paso fue la reconversión de las políticas singulares de cada país en dos bandos, Norte y Sur en términos geográficos, acreedores y endeudados en términos estrictamente financieros. Pese a tener órganos de gobiernos comunes en Bruselas y Fráncfurt, poco a poco se impusieron las líneas de actuación marcadas por los países hegemónicos en Europa, hasta acuñar el término Merkozy en alusión al pacto de la cancillera alemana y el presidente de Francia.
Del diagnóstico se pasó al tratamiento: los países malgastadores debían pasar un largo periodo de ajuste y austeridad, empezando por sus cuentas públicas. Cumplida, mal que bien, la receta, el principal efecto ha sido la caída en la recesión, que esta vez ha sido más armonizada, aunque involuntaria, que la política financiera común. En cuanto han aparecido estos síntomas de recaída, se han alzado las voces que advierten que la política de austeridad es inviable si no va acompañada de otra de estímulo económico. ¿Cómo se pueden hacer compatibles ambas políticas? ¿Cuál de las dos es prioritaria? ¿Tiene que ser el sector público el que lleve la inciativa, o hay que ser más exigentes con los inversores y empresarios privados?
